martes, 28 de enero de 2014

Mi fortaleza

Algunos recuerdos emergen fugazmente de mí como si de una sirena en el mar se tratase. Algunos me atormentan, la mayoría, recordándome la cantidad de cosas que debería y que no debería haber hecho. Siempre trato de acallarlos pero al oírlos me doy cuenta de que tienen razón, he hecho demasiadas cosas que ustedes no merecían en absoluto. Hay acciones que ustedes hicieron por mí que nunca antes había hecho nadie, y yo sin embargo hice todas lo que hice. Lo peor es que a veces ni siquiera me doy cuenta, continúo realizándolo, y caigo en que todo eso es parte de mí y no lo puedo cambiar.
     Es vergüenza, arrepentimiento, simplemente algo que me impide sentirme como suelo. Pienso todo el tiempo en esos sucesos que hice sin pensar, sin saber, sin siquiera haberlo querido. Y hoy más que nunca ni siquiera tengo agallas para levantarme y decir basta, perdón, o lo que sea que tenga que decir, porque siento que el daño no me hace más fuerte, sino que me debilita.
 Soy un ser frágil, inestable, pero sé que no soy como todos los demás. Y creo que mi fortaleza son ustedes, que a pesar de todos los errores que cometí, todavía siguen firmemente a mi lado y tengo el orgullo de llamarlas mis amigas.


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