domingo, 20 de diciembre de 2015

A la noche

"A LA NOCHE.

Escrito el 17/12/15

        Estoy sentada en mi alcoba, estoy usando un pañuelo. Pensando, fumando, recordando. Viéndote yacer en mi cama con tu jovial sonrisa, invitándome con ella a acurrucarme al lado de ti. Solías llamar tu nombre con tu peculiar sorna y luego soltar una risotada.
       Me hacías bien. Tú eras ese tipo de personas que me sacaba una sonrisa genuina, ésa que sale mal en las fotografías y te hace arrugar la barbilla. Me reflejaba en tus ojos como la nieve y tomaba tu mano como una soga, y me quedaba aferrada a ella como una niña pequeña.
       Contigo no hacía frío, contigo era primavera todos los días. Cerraba los ojos y de sólo pronunciar tu nombre necesitaba volverlos a cerrar. Acariciaba tu piel, mi santuario; el fuego.
      Hay quienes dicen que el diablo no viene disfrazado de diablo, sino de lo que siempre quisiste. Y tú siempre fuiste lo que nunca quise. Y ahí estás, todavía me miras con profundidad, como burlándote. ¿Por qué te habré querido tanto? ¿Qué tenías? No lo sé. Jamás lo sabré.
      La vela se está apagando. Hace un rato estaba por la mitad, pero ya se ha reducido a una pila deforme de cera. Deberías estar aquí, a mi lado. De lo contrario, no haría lo que estoy haciendo. Te extraño muchísimo desde que te fuiste, desde tu olor hasta tu cabello y tus chistes. Extraño la forma de tu nariz y tus virtudes y tus prejuicios y tus anécdotas. Podría escucharte una y otra vez.
     Tú eras el sábado, pero yo era el domingo.
     Nunca me has abandonado, aunque ya no estés conmigo. En cada triunfo, en cada pelea, en cada sonrisa, en cada lágrima, siempre has permanecido en mis memorias, no por quien fuiste sino por quien yo creí que eras. El recuerdo es como un trazo: se tacha pero no se borra.
    ¿Dónde estás? Quizás nunca debieras haberte ido."

Hallado el 18/12/15


viernes, 11 de diciembre de 2015

El mundo

Yo no creo que exista el pesimismo ni el optimismo. En realidad, el mundo es uno solo con muchas realidades diferentes, y con millones y millones de seres humanos con millones y millones de subjetividades y cabecitas diferentes que le dan significado a ese mundo.
    Desde mi subjetividad puedo ver que el mundo es hermoso, la naturaleza y la realidad general que nos rodea es hermosa y perfecta. Nuestra naturaleza humana no es perfecta pero es también genuina y admirable. Tenemos música, tenemos gestos, tenemos amor, tenemos un cielo y una tierra y capacidad de comunicarnos.
   El problema está en nosotros. Somos nosotros los que hacemos la guerra en lugar de hacer el amor, somos nosotros los que ensuciamos nuestro hogar en lugar de cuidarlo y limpiarlo, somos nosotros los que nos importa un carajo nuestro entorno y nuestra Tierra y lo menospreciamos. Tenemos todas las capacidades y todas las virtudes para crecer como personas y como humanidad y sin embargo nos destruimos. Nos echamos culpas los unos a los otros, no nos importa el que tenemos al lado, total, no es problema mío.
        Las sociedades del mundo van a mejorar el día en que salgamos a la calle y saludemos a nuestro vecino por gusto y no por obligación moral. El día en que pensemos en el futuro de nuestro planeta y de nuestros hijos y nos involucremos en la ecología. El día en que no insultemos al otro ni lo menospreciemos porque nos cae mal o porque piensa diferente a nosotros. El día en que podamos cerrar los ojos y aprender a amar al otro con el corazón, sin miedo a que nos lastime, sin miedo a que salgamos destruidos nosotros.
       Vamos a mejorar el día en que entendamos de que nosotros como individuos somos superfluos. Sólo existimos nosotros como lo que somos, una familia de millones de personas.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

25/11/2015

Me siento mal, me siento terriblemente mal. Y me estuve sintiendo así en los últimos días.


De un día para el otro me creció una anomalía en uno de los pechos, no sé si es un nódulo, un tumor, una pelotita de grasa, o qué carajo. Me da miedo. Ya sé que no suelo hablar de estas cosas en el blog, pero la verdad es que ahora mismo esto ocupa todo mi tiempo. Me duele cuando me levanto, cuando duermo, cuando quiero salir a hacer mis cosas, a veces incluso cuando respiro. Siempre fui sana, no hago ejercicio a diario pero soy de todas formas una persona muy activa. Me siento sin vitalidad, cansada. Me siento anciana teniendo dieciséis años. Subo las escaleras, me duelen las piernas y la cabeza y el pecho y de vuelta me vuelvo a cansar y necesito tirarme en mi cama.
 Mi mamá también tuvo problemas con este tipo de afección, a ella le diagnosticaron nódulos benignos y ya pasó por el quirófano. Pero yo tengo miedo. No sé (y lo remarco, NO SÉ) si tiene algo que ver o no, pero mi papá falleció de cáncer (no en el pecho, obvio).
Espero solamente estar siendo dramática (porque vivo histeriqueando de todo como una forra) y que no vaya más allá de eso, un dolor. Sin embargo es cuestión de esperar hasta ir al médico.


En el plano un poco más personal no me siento del todo mal, pero tampoco del todo bien. Los dolores menguaron mi vitalidad y hay muchas cosas que quiero hacer, pero que no puedo hacerlas porque me canso o porque me duele demasiado la cabeza. Mañana tengo un examen final de lenguaje musical y espero sentirme bien como para acudir. Quiero tocar el piano, quiero dibujar, quiero salir con amigos, y no me siento con ganas de hacer nada.
 Además de sentirme frustrada hay un puñado de amigas que hace mucho que no veo y que no estoy segura de que tengan intención de verme. Lo que hago mal, de cualquier forma, es asumir (si no me escriben, no les importo), pero no puedo evitar sentirlo. Hace mucho que no veo a mi mejor amiga y la última vez que hablé con ella fue para discutir, así que honestamente no sé que hacer. Ya hice, creo, todo lo que tenía a mi alcance, y sin embargo pareciera que no es suficiente. Con eso y con todo. Intento y no sale. Pruebo y fallo.

El peor sentimiento es percibir como todo se va yendo de mi control.

PD: Un día de estos voy a publicar algo un poco menos depresivo. Confíen en mí.

viernes, 20 de noviembre de 2015

El ganador se lo lleva todo

¿Qué más queda por hacer? Ya pasó todo. Ya fue. Ya se fue.
¿Qué puedo hacer? Ya hice todo lo que tenía a mi alcance y sin embargo a veces pareciera como que no es suficiente.
No quiero volver a hablar de lo que pasó. Ya lloré, ya grité, ya quise arreglar las cosas y terminé empeorándolas, ya hice que se fuera todo al carajo y volví a estar bien y al carajo de nuevo. Una y otra y otra y otra vez. Y en vez de aprender de los errores me vivo tropezando siempre con la misma piedra. (una piedra que violaría todo el día jejeje ok no)
Ya está. Lo único que me queda es aceptar la derrota como buena perdedora que obviamente no soy. Pero... ¿saben? Rompe mucho las pelotas, haber luchado tanto por una persona y que le haya importado un carajo. Y siempre me pasa lo mismo, termino luchando por la persona equivocada.

Estaba en tus brazos pensando que pertenecía a ellos
Creí que tenía sentido, me construí una valla
Me construí un hogar, pensando que sería fuerte allí
Pero fui una tonta jugando según las reglas 
   

A veces intento consolarme pensando que si las cosas pasaron así, es por algo. Si todo terminó así es por mi bien y por ahí por el suyo. Pero siento que no es suficiente. Nunca es suficiente.

 El amor es, como dice Steven Tyler, es una de las fuerzas más poderosas del Universo, y yo creo fervientemente en eso. Es todo hermoso, todo perfecto, sos feliz todos los días, y de un día para el otro se pincha todo. Cómo carajo esperan que me pueda recuperar de algo así?
No voy a seguir fingiendo que no me importa, porque aunque ya no esté enamorada algo es obvio, y es que algunas cosas me siguen doliendo (la boluda fui yo que se dejó usar). No voy a seguir fingiendo que me pone feliz las cosas que hace porque obviamente me caen para el orto y si tuviera la oportunidad le partiría la cara de un sillazo, pero bueno.
Rompe las pelotas, saben? Tener que poner una sonrisa y seguir adelante. A mí me jode muchísimo. No es fácil. Pero es lo único que queda; por mi bien y por mi persona.

Llega un momento en que debes dejar de llorar y seguir adelante.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Tu problema

      Yo siempre fui tu problema.

     Siempre me viste como ése tema en el que no hay que pensar, ése tumor que debe ser extirpado, esa cosa molesta que zumba en los oídos y hace ruido. Siempre pensaste que cualquier cosa que pudiste sentir por mí estaba mal porque no funcionaría.

    Y ahí estás, empedernido, celestial, siquiera impóluto. Aunque tus ojos sigan llorando, yo no sé si quiero abrir los míos. Sería demasiado.

"No seas tan vos cerca de mí. Me gusta tanto que me hace mal."

No vas a cambiar.
No voy a cambiar.